El futuro de la música y el cine tras la pandemia de COVID-19
Ante las normas de distanciamiento social para frenar la pandemia de COVID-19, la industria del entretenimiento afronta grandes pérdidas. ¿Cómo compensará la industria la experiencia?
Ante las normas de distanciamiento social para frenar la pandemia de COVID-19, la industria del entretenimiento afronta grandes pérdidas. ¿Cómo compensará la industria la experiencia?
Con el verano a la vuelta de la esquina, las industrias del entretenimiento de todo el mundo esperaban pacientemente entre bastidores, listas para hacer caja durante la que se considera la temporada de mayores ingresos. Sin embargo, con la repentina propagación de COVID-19, la esperada llegada de miles de personas a cines y festivales de música quedó hecha añicos. Esto dejó en ruinas todos los ámbitos de la industria del entretenimiento. Los principales sectores de esta industria, la música y el cine, se vieron afectados, como era de esperar, por la llegada de COVID-19, que dio lugar a diversas medidas preventivas que impedían la base misma del consumo y la socialización.
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Mientras el mundo se adaptaba a las nuevas normas, las empresas afectadas hicieron numerosos esfuerzos encomiables para mantenerse a flote en una industria pospandémica. A base de ensayo y error, el sector del entretenimiento logró elevar la experiencia de su público. Algunas empresas consiguieron organizar con éxito conciertos online de pago para artistas de todo tipo, tanto consagrados como menos conocidos.
Sin embargo: ¿Bastarán sus esfuerzos actuales en materia de distanciamiento social —eventos retransmitidos en directo, etc.— para compensar la experiencia en la industria experiencial? ¿Cómo está evolucionando la industria en nuestro mundo pos-COVID?
La industria musical

En cuanto a la industria musical, mucho antes de que las normas de distanciamiento social se volvieran obligatorias ya se había registrado un sorprendente aumento del uso de las plataformas de streaming online. Sin embargo, el éxito de un lanzamiento musical depende de mucho más que de las ventas y reproducciones digitales. Al no poder salir para hacerse con copias físicas —CD, merchandising, vinilos, etc.—, los artistas de todo el mundo están sufriendo pérdidas repentinas e imprevistas. Los músicos que antes obtenían la mayor parte de sus ingresos de las actuaciones en directo padecen circunstancias inevitables, aunque imprevisibles.
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Aunque los artistas siguen recibiendo sus porcentajes de las distintas plataformas de streaming (Spotify, Apple Music), la cancelación de festivales de música, incluso de encuentros tan multitudinarios como Coachella, no ha hecho más que agravar este escenario sin precedentes, dejando tanto a los artistas como a las empresas de gestión de eventos y artistas con otra pérdida de ingresos.
Como respuesta bien recibida, Apple Music y Spotify han creado fondos de ayuda por COVID-19 para apoyar a los trabajadores de la comunidad musical. Instagram y Facebook también han estado trabajando para monetizar las retransmisiones alojadas en sus respectivas plataformas.
Cine y streaming

En cuanto a la industria cinematográfica, todos los estrenos veraniegos de superproducciones previstos se han aplazado, los cines están cerrados y toda la producción de cine y televisión se ha detenido. Sin embargo, algunas productoras se están adaptando a las circunstancias y estrenan sus contenidos en todas las plataformas de streaming disponibles, según la demanda del público.
Los estrenos online son, por desgracia, un gran paso atrás frente a los estrenos en cines, y los beneficios se han visto muy afectados. Aun así, diversas productoras han colmado al público de nuevos contenidos, reafirmando la postura de la industria cinematográfica frente a la pandemia de coronavirus, sin importar las pérdidas económicas sufridas.
Reuniones sociales y cine

Es bastante probable que el mundo tarde un tiempo considerable en volver a su estado anterior a la pandemia. Se están introduciendo varios cambios, adaptándose a las normas y regulaciones de COVID-19 sin dejar de cumplirlas. Los cines podrían optar por ocupar el 50 % de su aforo para mantener el distanciamiento social. Aunque los estrenos de superproducciones se han aplazado, se espera que atraigan a más público, lo que dejará a las producciones de menor escala en manos de los estrenos en plataformas de streaming online.
Varios países ya han adoptado pantallas de cine al aire libre para autocines, manteniendo al mismo tiempo las normas obligatorias de distanciamiento social. En cuanto a las productoras, tendrán que redoblar sus esfuerzos si quieren reanudar la producción cinematográfica y televisiva. Las operaciones en sus centros de producción deberán incluir centros médicos para realizar pruebas diarias y rigurosas. Habrá que reducir el número de miembros del equipo y del personal, y el distanciamiento social —junto con las demás normas obligatorias— deberá aplicarse y supervisarse activamente.
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La escena del entretenimiento en directo está destinada a experimentar un aumento de los beneficios en cuanto los eventos vuelvan a celebrarse. La admisión de menos espectadores en los conciertos en directo equivaldrá casi a una experiencia individual con el artista que actúa, lo que inevitablemente hará que el precio de las entradas suba considerablemente. Las giras mundiales serán escasas y poco frecuentes.
A partir de ahora, una barrera de seguridad invisible se interpone entre nosotros y el mundo. Los consumidores de entretenimiento de todo el planeta tendrán que adaptarse para seguir consumiendo y disfrutando de contenidos, mientras la industria experiencial y del entretenimiento continúa cambiando y adaptándose para sobrevivir, si no prosperar, en este mundo pospandémico que ahora habitamos.