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La cruel situación de los niños en Yemen

Cinco años de conflicto armado han sometido a los niños de Yemen a una barbarie incalculable. Ahora, la COVID-19 agrava aún más la crisis.

Cinco años de conflicto armado han sometido a los niños de Yemen a una barbarie incalculable. A medida que la guerra se intensifica en el país, los niños son víctimas de enfermedades potencialmente mortales, desnutrición, hambre, pobreza, falta de acceso a la educación y maltrato infantil, además de sufrir mutilaciones causadas por la propia guerra. Ahora, la COVID-19 se extiende lentamente por el país, empujando aún más a la nación que la ONU (Organización de las Naciones Unidas) declaró «la peor crisis humanitaria del mundo» al borde de la devastación.

«El impacto del conflicto en Yemen es profundo y no ha perdonado a un solo niño», dijo un funcionario de la ONU. El colapso de la sanidad y el debilitamiento de la economía de Yemen han dejado al 80 % de sus veinticuatro millones de habitantes en busca de asistencia vital inmediata. Más de 12,3 millones de niños necesitan ayuda desesperadamente, según UNICEF. 

 

Graves problemas de salud

Además de la guerra en curso, miles de niños han sucumbido a la desnutrición. La ONU estima que la sombría situación de Yemen probablemente provoque desnutrición en 2,4 millones de niños menores de cinco años: un aumento del 20 % que afecta a casi la mitad de la población menor de cinco años. 

Además, «30.000 niños podrían desarrollar desnutrición aguda grave potencialmente mortal durante los próximos seis meses» y 6.000 niños podrían morir de enfermedades prevenibles como «diarrea, desnutrición e infecciones de las vías respiratorias». Estas cifras representan un aumento del 28 % en las muertes previstas.

Los niños que padecen hambre extrema mueren por fallo de órganos vitales y tienen además un sistema inmunitario debilitado. Esta debilidad los hace especialmente susceptibles a infecciones y virus como la COVID-19. 

 

Un sistema sanitario al borde del colapso

«El sistema sanitario está al borde del colapso», según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Años de guerra y ataques aéreos han dejado inoperativos a la mitad de los hospitales de Yemen. Las instalaciones médicas restantes carecen de equipos, suministros y camas para los pacientes. 

El sistema sanitario de Yemen se sostiene apenas de un hilo, y la propagación descontrolada de la COVID-19 ha dejado aún más al descubierto la falta de atención primaria para sus ciudadanos. El personal médico renuncia por miedo a contagiarse, sin equipos de protección individual (EPI), y las medidas de control de infecciones han provocado una enorme escasez de trabajadores. Las personas infectadas no llegan a tiempo a los hospitales y quienes sí lo consiguen no pueden ser atendidos por falta de espacio. 

Save the Children informó de una caída del 80 % en el número de personas que acceden a servicios de atención infantil. Muchos niños que necesitan asistencia médica urgente quedan atrás debido a los hospitales parcialmente operativos, su incapacidad para admitir pacientes y la falta de recursos. Las familias que viven en la pobreza no pueden pagar los costes hospitalarios ni el transporte necesario para tratar a sus hijos.

 

Sin acceso a la educación

Este año, el número de niños y adolescentes que abandonan la escuela ha aumentado drásticamente debido al coronavirus. «Antes de que llegara la COVID-19, dos millones de niños ya estaban fuera de la escuela. Ahora las escuelas han cerrado en todo el país y otros 5,8 millones de niños han quedado fuera del sistema educativo», informa UNICEF. 

Desde el inicio de la guerra en 2015, 219 escuelas han sido atacadas. Después, estas escuelas se convierten en posiciones militares. Más de 199 escuelas ya han sido transformadas para uso militar. La guerra aumentó las probabilidades de morir o resultar herido en las escuelas. A lo largo de los años, hasta 3153 niños murieron y 5660 resultaron heridos —algunos con discapacidades permanentes—, lo que convierte a la guerra en una de las principales razones por las que los niños abandonan la escuela. 

A medida que aumenta la pobreza, las familias consideran viable casar a sus hijas o enviar a sus hijos varones al frente de guerra a cambio de dinero. El matrimonio infantil, la trata de menores y el trabajo infantil están en máximos históricos. 

La ONU teme que, debido a la agitación civil, las próximas generaciones no puedan reincorporarse a la educación ni alfabetizarse. «Esta es la generación en la que Yemen confiará para reconstruirse cuando termine el devastador conflicto. Es esencial que puedan desarrollar todo su potencial», declaró WFP.

 

Víctimas inocentes de la guerra

Se dice que las familias atraen o fuerzan a niños y adolescentes a combatir para ganar dinero. Desde 2015, 3467 niños han sido reclutados para «combatir, patrullar puestos de control y trabajar como guardias». Niñas y niños son secuestrados y coaccionados para luchar. El 98 % de los reclutados son varones, 435 de ellos secuestrados. 

Una investigación de la ONU reveló recientemente informes sobre la creación de una «fuerza femenina» en la que adolescentes son utilizadas como «espías, reclutadoras de otros niños, guardias, personal médico y miembros de las Zainabiyat».

Miles de niños inocentes son víctimas de la guerra, los ataques aéreos y los bombardeos entre los hutíes y Saudi Arabia. 

 

Imposibilidad de obtener ayuda

El 80 % de la población yemení vive por debajo del umbral de pobreza debido a años de inflación y al aumento de los precios de los alimentos. Veinte millones de familias luchan por encontrar comida, agua y refugio, y los fondos internacionales organizados por la ONU cubren estas necesidades. 

Cada mes, más de 10 millones de personas en Yemen reciben ayuda de emergencia de la ONU, junto con asistencia adicional para los centros sanitarios. Este año, la ONU no alcanzó sus objetivos de financiación y recibió solo el 30 % de la suma total estimada. «Solo se habían recibido 1.000 millones de dólares de los 3.200 millones necesarios», informaron.

Ya se ha retirado la financiación a 300 centros sanitarios, y 31 de los 40 principales programas cerrarán. Sin asistencia adicional, es probable que millones mueran de pobreza y hambre. Esto solo agravará aún más la ya catastrófica situación de los niños en Yemen.

 

 

 

Este artículo se ha elaborado con la ayuda de información de UNICEF.

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